El mensaje en la grulla de papel
Una niña de siete años en Japón choca con su bicicleta nueva contra un muro porque fallan los frenos. Un hombre al que no conoce la ayuda a levantarse, le lava la herida del pie y le deja llamar a su abuelo con su teléfono. Mientras esperan, le enseña a doblar una grulla de papel, quizá para que olvide el dolor por un momento.
Al despedirse le regala la grulla y se va sin decir una palabra. Diez años después, al hacer una tarea del colegio, ella se acuerda de él, despliega la grulla y encuentra dentro el proverbio japonés «Ichigo ichie»: cada encuentro es único y, por eso, valioso.
¿Hay alguien con quien te cruzaste solo un momento y a quien, aun así, nunca has olvidado?