No pasó de largo
Jordan Hope tiene 18 años y iba de camino al banco en Maricopa, Arizona. Delante de una farmacia vio a un hombre mayor con andador cuyos zapatos apenas se sostenían en sus pies. Jordan se detuvo, se quitó sus propios zapatos y se los dio.
Pero la cosa no quedó ahí. Acompañó al hombre a la farmacia, le compró su golosina favorita y le organizó un viaje a casa. Durante la conversación supo que el hombre, de 80 años, había perdido a su esposa apenas dos semanas antes. De aquel encuentro casual ha surgido entre tanto una amistad.
Lo que nos conmueve de esta historia no es tanto el par de zapatos como el tiempo que alguien dedicó. A veces la cercanía empieza justo ahí donde alguien no pasa de largo.
¿Cuándo fue la última vez que un desconocido te ayudó de forma inesperada, o que tú ayudaste a otra persona?